www.genocation.com nació hace ya más de trece años, era una página de fondo negro, enmarcada en dibujos de fantasía. La segunda versión empezó a tener palabras. La tercera se tiñó de blanco, se volvió serena y empezó a viajar. La cuarta intentó adaptarse a un nuevo lugar, a un nuevo idioma. Esta versión 5.0 se adapta a mí.

Me llamo Gen, tengo distintos hogares, muy distantes entre ellos, y dedico mi vida a quererlos y odiarlos al mismo tiempo, a aprenderlos y a buscar territorio común. Me enfado con el mundo, a veces, busco cosas que rara vez encuentro, duermo poco y dibujo a ratos. También tengo trabajos, claro, pero esos van cambiando. Y por si a alguien se le ocurriera ofrecerme un cambio, aquí dejo todas mis formas de contacto. Bienvenidos

Mamás locas, padres preocupados.

Dame acceso a tu Facebook y te diré quién eres.

Se me ha ido la mano con los “me gusta” y ahora, en mi muro de la red social menos social, hay de todo menos caras conocidas. Bueno, de todo no: emprendimiento y feminismo. Emprendimiento en España, emprendimiento en la India, feminismo en España, feminismo en la India.

Y como con las imágenes de un praxinoscopio, los cuentos se entremezclan y veo una película distinta. Os la cuento.

No son pocos los valientes que se aventuran a crear productos y servicios orientados a mujeres. Al fin y al cabo, sus potenciales clientas son nada más y nada menos que el 50% de la población (o 48% en la India, con 25 millones de ellas que nos faltan), la oportunidad de negocio es más que obvia. Sin embargo, el mundo del emprendimiento y la inversión sigue siendo un mundo mayoritariamente masculino.

Por triste que resulte, ingenieras, científicas, emprendedoras, hemos aprendido de alguna manera a convivir con sus consecuencias, y muchas veces tragarnos la rabia y decirnos que “ahora no es momento de levantar la voz, ahora no conviene”. A veces, por triste que suene, muchas actitudes y comentarios se acaban normalizando.

Pero volviendo a los emprendedores del sector femenino, no soy tan ingenua como para pensar que todos ellos se han metido en esos berenjenales por su comprensión hacia las necesidades de las mujeres. El negocio es el negocio: ¿Eres un misógino al que le apetece fabricar tampones? ¡Fabrícalos! Pero contrata a otra persona que se encargue de vender tu producto a tus consumidoras. Parece lógico, ¿no?

Resulta que aquí sí que soy una ingenua.

Leía una entrevista hace poco a un brillante emprendedor de Delhi. Titulaba algo así: “Conoce a Deepak Nosecuantos, el brillante emprendedor que le dio a las mujeres el poder de orinar de pie”. Un inciso: esto no es ningún absurdo, se trata de una necesidad real en un país donde hay más teléfonos móviles que Retretes Per Cápita. El 53% de los hogares indios no tienen retrete, es el país donde más gente orina y defeca en público. Hay 313 millones de mujeres en esta situación. La seguridad para las mujeres brilla por su ausencia. Unamos los puntos.

Deepak Nosecuantos ha creado un producto ecológico y degradable, extremadamente barato y accesible, que permite a sus compatriotas femeninas mear sin bajarse los pantalones y agacharse en un descampado. Él contesta orgulloso a las preguntas del entrevistador:

– ¿Cómo se te ocurrió crear este producto?
– Pues mira, estaba yo de viaje con mis amigotes y nuestras parejas, y la verdad es que hacer un viaje con mujeres es un auténtico coñazo. Todo el rato: “necesito mear”, “quiero parar a hacer pis”, y luego que si los baños de carretera no cumplen sus estándares de señorita. Entonces los amigotes nos miramos y dijimos: “algo tenemos que hacer para que éstas no nos den el viaje”, y allí empezó todo.

Bingo.

El titular se reescribe solo: “Conoce a Deepak Nosecuantos, el héroe macho alfa que ha creado el inventazo que hará que tu mujer te deje en paz en los viajes”

A él sí que le llamé la atención, no sin antes felicitarle por su producto. Le dije: si quieres sacar al mercado un producto para la higiene femenina, muérdete la lengua antes de quedar como un machista insoportable que le falta el respeto al 100% de sus consumidoras. He de decir que me contestó: gracias, tendré en cuenta tu consejo.

Esto ocurre en la India y, aunque indigna, no sorprende.

Hace poco tuve la oportunidad de escuchar el pitch de un emprendedor que se había lanzado al mercado con una plataforma de pediatría online. Con la sencilla intención de romper el hielo al comienzo de su discurso, comentó que su portal estaba dedicado a las “mamás locas que hay por ahí”.

Luego, más en serio, habló de la preocupación de los padres por sus hijos.

Pero a él no le dije nada.

Gen.

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